EL 27 VENDIMIARIO DE FELIPE GONZÁLEZ (Historia de una traición)
(Prólogo de un libro inédito que fue rechazado en la mañana del 23 de febrero de 1981 por el editor que lo había encargado)
La historia de dos mitades
Esta historia, lector, que voy a contarte es también, y además de la "otra" historia del PSOE, la historia de dos mitades. Estoy seguro de que más de una vez te ha llegado a los oídos esa coña de las dos Españas. La España azul y la España roja. La España buena y la España mala. La España católica, apostólica y romana y la España atea. La España decente y la indecente. La España elegante y la pringante. La España, en fin, sin más y la "Anti-España". Unos versos claudicantes de Machado se citan siempre, los de españolito-que-vienes-al-mundo-te-guarde-Dios-una-de-las-dos-Españas-ha-de-helarte-el-corazón-.
Has leído bien. Un poco más arriba he escrito "esa coña de las dos Españas". Porque es una coña. Peligrosísima, claro. Porque es uno de los éxitos más rotundos de la labor propagandística, embustera y desorientadora de los aparatos ideológicos del bloque de clases dominante. Porque han conseguido que esa idea de la España partida en dos se complete con la gran mentira que supone decir "partida en dos mitades".
Siendo la formación social española una sociedad de clases es inevitable que se encuentre dividida en dos bandos: el de los explotadores y el de los explotados. El bloque de clases dominante y el bloque de clases dominadas. La trampa ideológica consiste en partir de ese hecho cierto y evidente para luego deformarlo y desfigurarlo añadiendo que la división es en dos mitades. El fundamental disimulo consiste en ocultar que para contar el bloque de clases dominante basta con contar en miles, a lo sumo en decenas de miles, mientras que para contar las clases dominadas hay que usar las decenas de millones.
La coña de las dos Espadas, de la España dividida en dos mitades, es también una moda introducida por el famoso tránsito a la democracia. Durante el régimen franquista la copia era otra. La copla era la de la España UNA en la que solo rompían la unidad "de los hombres y las tierras de España" unos puñados de alucinados embaucados por la siniestra conspiración judeo-masónica aliada con los rojo-separatistas. La doctrina oficial sostenía que esos puñados eran casi nada, unos flecos, una hez, una gentuza, pocos, poquísimos, casi ningunos, ningunísimos. Con el tránsito famoso hubo que abandonar por inservible e increíble esa doctrina. Hubo que abandonar el inútil intento de negar la lucha de clases, la estúpida pretensión de afirmar que no había "ni derechas ni izquierdas".
Los aparatos ideológicos del bloque de clases dominante pusieron en circulación dos intentos diferentes de nueva explicación. Uno, el más burdo pero también el más insistentemente voceado, consistió en disfrazar a la derecha de centro. El otro, más sutil y más inteligente, consistió en desenterrar la vieja teoría de las dos mitades.
Y así unos días después de las elecciones del 15 de junio de 1977 se hizo el aspaviento. ¡Qué tremendo! ¡Qué inútil sacrificio de un millón de muertos y treinta y ocho años de dictadura para repetir el resultado de las elecciones de febrero de 1936! Se recordó que en febrero de 1936 los votos emitidos presentaron una República partida casi exactamente en dos mitades: un 48 % de votos para la izquierda (4.870.000) y un 46 % para las derechas (4.540.000). Y que los resultados del 15 de junio de 1977 reproducían asombrosamente esa división: 47 % de votos para la izquierda (8.385.000) y 45 % para las derechas (7.986.000). (Al final de este libro tienes, lector, los datos y los cálculos si quieres verlos en detalle).
Esta historia del PSOE es también, lector, la historia de esas pretendidas dos mitades. Por varias razones. La primera porque los votos del PSOE son parte sustancial de la "mitad" de la izquierda. La segunda, porque vamos a ver como el volumen de votos de la izquierda sorprendió no solo a SUÁREZ y a sus gentes (en "LA ESPAÑA QUE BOSTEZA" de Juan Luis Cebrián se cuenta cómo Osorio, la noche de las elecciones de junio del 77, clamaba abrumado "Hemos entregado la mitad del país a la izquierda" y hay diversos testimonios de como las previsiones del Gobierno daban entre el 65 y el 75 % de los votos a la suma de UCD y AP), sino, lo que es mucho más grave, a Felipe y a Guerra.
La tercera, y es la más importante, porque no es verdad lo de las dos mitades. Porque hubo pucherazo en contra de la izquierda.